11 de febrero de 2009

Una lección imprescindible

La crisis es gravísima. Mucho más de lo que nadie pudo pensar hace apenas un año. A pesar de que, según algunos analistas, tocaremos fondo en breve, no podemos estar seguros de que, para entonces, existan los resortes suficientes para salir de este atolladero que se está llevando por delante a cientos de miles de familias, de trabajadores que, en definitiva, constituyen la mejor fuerza de empuje y el mejor comodín en la manga para llevar a la economía española a flote y a la olvidada senda de crecimiento.

Voy a atreverme a indagar, brevemente, en la aparente situación de infructuosidad de las medidas económicas tomadas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Es evidente que se han tomado medidas, algunas de ellas contundentes y capaces de, en cualquier otro caso, haber subsanado al menos parcialmente la confianza del sistema interbancario. Sin embargo, y esto ya lo sabíamos, los bancos no son oenegés y no están dispuestos a destensar la apertura del grifo del crédito en tiempos de recesión. Sin esta aportación imprescindible de liquidez procedente de los bancos, el Gobierno no tiene más remedio que aportar directamente liquidez a través de un ICO que no está capacitado para canalizar rápidamente la fuerte inversión pública propuesta por el Gobierno como solución a la acuciante gravedad de la crisis. Por tanto, aún quedan meses para que estas medidas se hagan efectivas y puedan, en consecuencia, ser evaluadas fidedignamente por sus resultados. Del mismo modo podríamos hablar del Plan de Inversión Municipal, del que se espera la creación de 400.000 puestos de trabajo que pueden dar un cierto alivio a este imparable descenso en picado.

Y ante esta situación de desesperación, esta tarde en el Congreso, algo ha cambiado. No ha cambiado en el Partido Popular, que sigue enfangado en una crisis interna, casi más preocupante que la económica (por el vacío en la labor de oposición que se deriva de ésta), y que no deja de mirarse el ombligo. Mariano Rajoy ha intentando hoy, más que proponer algún plan económico o alguna medida de calado que pueda ayudar a la Nación, convencer a los diputados de su grupo parlamentario de que él debe seguir siendo el Presidente Nacional del PP. De nuevo los mismos reproches, los mismos chascarrillos manidos y la misma dejación de responsabilidades en la labor constitucional de oposición que le corresponde al Señor Rajoy.

El cambio ha venido, en primer lugar, de manos del Presidente del Gobierno. La preocupación mostrada por Zapatero en el programa "Tengo una pregunta para usted" se ha trasladado a su discurso parlamentario en forma de propuesta: necesitamos un pacto de Estado que, de un lado, genere confianza y, del otro, ofrezca soluciones a largo plazo. En segundo lugar, el que desde mi punto de vista es el mejor parlamentario de la Cámara, Josep Antoni Duran i Lleida, le ha dado forma a una posibilidad de ejecutar este pacto. Así se hace oposición, así se arrima el hombre. Se puede y se debe criticar al Ejecutivo, faltaría más, pero hay que poner encima de la mesa propuestas, medidas y apoyo político. Es el momento de los acuerdos y los hechos, no de los reproches absurdos y las palabras enjutas. Por último, Ana Oramas, portavoz de Coalición Canaria, ha hablado con el alma, con la voz del pueblo. Y ha dicho lo más certero que he escuchado desde hace un año sobre la crisis: aparquemos las diferencias, olvidémonos de que somos políticos, y hagamos algo para que esto no acabe con este país y con nuestros ciudadanos.

Es la anterior una lección imprescindible para vencer a lo que nació en Estados Unidos bajo la irresponsabilidad de los especuladores y de lo que en España se ha agravado bajo la ausencia de reformas estructurales. Tomemos nota.

1 comentarios:

KINY dijo...

Debo de decir que es uno de los textos que mejor tratan el tema de la crisis, y estoy super de acuerdo en que la unidad es uno de los mejores caminos para llegar a un buen puerto!!