
La desinformación es uno de los estados más preocupantes que pueden darse en democracia. Más si cabe si ésta viene acompañada de la mentira, la falacia y la búsqueda del rédito político.
Desde que el 14 de Marzo de 2004 el Partido Popular perdiera las elecciones, en parte por su pésima gestión de la crisis y por su intento de politización del fatídico atentado del 11M, el único objetivo para el principal partido de la oposición ha sido desbancar al Gobierno mediante la manipulación mediática, ideando y orquestando, con la ayuda y participación de medios como El Mundo y Cadena Cope, lo que hoy se conoce como la teoría de la conspiración.
La gravedad del asunto es máxima, en todos los sentidos. Para llevar a cabo sus objetivos, el PP no ha dudado en deslegitimar al Poder Judicial, a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado e incluso al honor del presidente del Gobierno, del que se ha llegado a decir que pactó con ETA los atentados para llegar a la Moncloa.
Entre orquestas mondragones, manolones y ácidos bóricos, para mí el punto más delicado de toda este intento de desacreditación del resultado electoral de las generales del 14M ha llegado con la actitud de Díaz de Mera y la supuesta existencia de un informe que relacionaba a ETA con el atentado, informe que, según las mismas fuentes, habría hecho desaparecer el ejecutivo de Rodríguez Zapatero. La mentira, posteriormente desmontada con las declaraciones de los mandos policiales a los que el ex-director general de la Policía podía estar refiriéndose (afirmaron que ese informe existe y que precisamente pone en evidencia todo lo contario: ETA no tuvo nada que ver, o al menos no se puede demostrar, en el 11M), vino adornada de un paternalismo propiciado, según Díaz de Mera, por la posibilidad de represalias contra los que declararan confirmando lo dicho por el actual eurodiputado.
La vileza del asunto, visto lo visto, no conoce límites. El PP no sólo intenta tapar sus mentiras con más mentiras, sino que además intenta expandir una cortina de humo que ahogue al gobierno y lo haga verse involucrado en tramas siniestras y oscuras, más propias del hampa que de un gobierno elegido democráticamente por once millones de españoles.
Desde mi punto de vista, hasta que el Partido Popular no sea capaz de aceptar que mintió, o al menos ocultó la información (cada día se constata más que Acebes y Aznar mintieron) el día 11 de Marzo y los posteriores hasta las elecciones, y hasta que no depure esa responsabilidad política mediante la renovación de su cúpula política, no será capaz de acceder a un gobierno, pues cualquier persona con algo de razón se percata rápidamente de que al PP lo mueven el rencor, la soberbia y el radicalismo de no verse sentados en los escaños azules del Congreso.
Al menos a mí aún me queda fe en la Justicia, y confío en que, finalmente, y tras las conclusiones del juicio que actualmente se lleva a cabo en la Casa de Campo, se despejen estas teorías que lo único que hacen es debilitar la democracia y engrandecer al terrorismo etarra y al terrorismo islamista radical.
Desde que el 14 de Marzo de 2004 el Partido Popular perdiera las elecciones, en parte por su pésima gestión de la crisis y por su intento de politización del fatídico atentado del 11M, el único objetivo para el principal partido de la oposición ha sido desbancar al Gobierno mediante la manipulación mediática, ideando y orquestando, con la ayuda y participación de medios como El Mundo y Cadena Cope, lo que hoy se conoce como la teoría de la conspiración.
La gravedad del asunto es máxima, en todos los sentidos. Para llevar a cabo sus objetivos, el PP no ha dudado en deslegitimar al Poder Judicial, a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado e incluso al honor del presidente del Gobierno, del que se ha llegado a decir que pactó con ETA los atentados para llegar a la Moncloa.
Entre orquestas mondragones, manolones y ácidos bóricos, para mí el punto más delicado de toda este intento de desacreditación del resultado electoral de las generales del 14M ha llegado con la actitud de Díaz de Mera y la supuesta existencia de un informe que relacionaba a ETA con el atentado, informe que, según las mismas fuentes, habría hecho desaparecer el ejecutivo de Rodríguez Zapatero. La mentira, posteriormente desmontada con las declaraciones de los mandos policiales a los que el ex-director general de la Policía podía estar refiriéndose (afirmaron que ese informe existe y que precisamente pone en evidencia todo lo contario: ETA no tuvo nada que ver, o al menos no se puede demostrar, en el 11M), vino adornada de un paternalismo propiciado, según Díaz de Mera, por la posibilidad de represalias contra los que declararan confirmando lo dicho por el actual eurodiputado.
La vileza del asunto, visto lo visto, no conoce límites. El PP no sólo intenta tapar sus mentiras con más mentiras, sino que además intenta expandir una cortina de humo que ahogue al gobierno y lo haga verse involucrado en tramas siniestras y oscuras, más propias del hampa que de un gobierno elegido democráticamente por once millones de españoles.
Desde mi punto de vista, hasta que el Partido Popular no sea capaz de aceptar que mintió, o al menos ocultó la información (cada día se constata más que Acebes y Aznar mintieron) el día 11 de Marzo y los posteriores hasta las elecciones, y hasta que no depure esa responsabilidad política mediante la renovación de su cúpula política, no será capaz de acceder a un gobierno, pues cualquier persona con algo de razón se percata rápidamente de que al PP lo mueven el rencor, la soberbia y el radicalismo de no verse sentados en los escaños azules del Congreso.
Al menos a mí aún me queda fe en la Justicia, y confío en que, finalmente, y tras las conclusiones del juicio que actualmente se lleva a cabo en la Casa de Campo, se despejen estas teorías que lo único que hacen es debilitar la democracia y engrandecer al terrorismo etarra y al terrorismo islamista radical.

4 comentarios:
Ciertamente creo que se está centrando demasiado la política de este país en aclarar (o más bien enfangar) un asunto que realmente no debe ser aclarado en mi opinión políticamente, sino judicialmente.
Creo que es claro quién pretende mantener a toda costa en el candelero este asunto y no es arriesgado vaticinar qué consecuencias puede tener esta fijación.
Gracias.
Pues que razón tienes. Hasta que no reconozca el PP los errores que cometieron no se pueden convertir en una alternativa de gobierno en este país.
Lo más grave del asunto está en creer que solo con la oposición más devastadora de la democracia se puede llegar a desgastar a un gobierno que está dando ejemplo de independiencia y de saber gobernar.
Yo, de momento, estoy muy contento con mi voto el 14 de marzo, pero cuando no lo esté dejaré de votar. Algo que los votantes del PP deberian poner en pratica de vez en cuando.
Terrible documento.
menos mal k un primo joven y listo me "filtra" la actualidad política, Tiré la T.V. y los newspaper por el invierno para encender la chimenea. La Rádio mejor canales desinformativos o en todo caso musicales. besotes ASStur&ANOS
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