De presagios y encerronas se vistieron sus ojos. Como una losa de gladiolos, como el incesante retorno de las olas del otoño. Y sin saber por qué, sin apenas adivinar qué sucedía a esas horas en la calle más cercana, Max había perdido la ilusión - y la esperanza.
Podía oler el rubor del amante perdido, la tibieza de los botones desabrochados en la oscuridad y el color adusto de los besos extraviados.
Para entonces la suerte estaba echada. Las manos encintas, el infinito sonar del tambor de unos labios destrozando el amanecer. Aquél y todos los demás. El pecado de la carne en el seno del olvido. Max con sonrisa de plata, con enagua de alabastro. Él se preguntaba cuándo iba a cesar el continuo martilleo de la ajena consideración, la sibila pregunta de los finales de línea, el reverso en penumbra del último acto.
Cubrió de sal las huellas marcadas, y comenzó a llorar como lo hacen los niños que descubren a Melchor haciéndoles el desayuno, o pintándose los ojos frente al espejo del baño. Max canción de cuna y verso en esperanto. Max muerto de frío.
Del vacío y el silencio quedaron sus ojos vestidos.
Podía oler el rubor del amante perdido, la tibieza de los botones desabrochados en la oscuridad y el color adusto de los besos extraviados.
Para entonces la suerte estaba echada. Las manos encintas, el infinito sonar del tambor de unos labios destrozando el amanecer. Aquél y todos los demás. El pecado de la carne en el seno del olvido. Max con sonrisa de plata, con enagua de alabastro. Él se preguntaba cuándo iba a cesar el continuo martilleo de la ajena consideración, la sibila pregunta de los finales de línea, el reverso en penumbra del último acto.
Cubrió de sal las huellas marcadas, y comenzó a llorar como lo hacen los niños que descubren a Melchor haciéndoles el desayuno, o pintándose los ojos frente al espejo del baño. Max canción de cuna y verso en esperanto. Max muerto de frío.
Del vacío y el silencio quedaron sus ojos vestidos.

11 comentarios:
me he quedado sin palabras
tu prosa es irremediablemente seductora
pasaré por aquí más seguido
un besito
Ignacio Garcia,
te estoy queriendo tanto.
Cada una de tus palabras es la mia.
"el infinito sonar del tambor de unos labios destrozando el amanecer"
me quedé sin palabras, simplemente evocador...
besos!
Tu blog es maravilloso. Me encanta. Está muy bien escrito, es original y muy artístico. Te felicito.
Hola!
Hace tiempo comentaste en mi blog, pero hasta ahora no lo vi y te escribía para darte las gracias por tu mensaje... Es bueno saber que hay gente que te lee de vez en cuando :)
Un saludo, espero que nos sigamos leyendo ^_^
PD: Me he quedado boquiabierto con este post... es impresionante.
¿Qué hay que hacer para que Pepe Blanco no me censure en su blog?, lo hace siempre. No uso palabras mal sonantes, ni insulto, solo soy contrario a sus tesis y las expongo con educación.
Un saludo.
Mucho sentimiento en tus palabras. Me gusta lo que dices.
Muchas gracias por tu comment ignacio! la verdad es que siempre me engancho tarde a los buenos inventos, como el blog jeje...pero en fin, más vale tarde que nunca no??
Dadas las horas que son, no es momento de analizar el tuyo en profundidad, pero por el vistazo que le he pegao, me ha gustado el material que contiene, gran blog el tuyo presiento...escribes de coña por cierto tio!
Bueno chulo que te leere en lo que sigue y te comentaré cuando proceda (por cierto que tu ultima entrada es de abril, y eso??)
1 besote!!
Te hago caso y por tanto te comento que estuve aquí, lo leí y me gustó. :)
Que bueno.
De repente, al hacerme yo uno, recordé que tú lo tenías y me he pasado a echar un vistazo, como el que se asoma a una clase de danza o a un ensayo teatral desde la puerta.
Me ha cautivado la frase "como el niño que descubre a Melchor haciéndole el desayuno o pintándose los labios frente al espejo"
Besos.
este no lo conocía
Reconfirmo lo que ya te puse en el fotolog.
Ángel, aunque el Señor Ryder para la red.
Lo de la nariz no sé en que sentido tomármelo.
Y recuerda, oídos que no hagan acopio a su sentido cuando las palaras no sean bellas.
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